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Complacer a Allâh complaciendo a los padres
Jutbah del Viernes

Viernes 18 de Mayo de 2012

Ÿumu‘ah, 27 de Ÿumadal-Ajir de 1433

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos guiado al Camino Recto, habernos honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Que Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, aquel que transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por orden de Su Señor. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas, la complacencia de Allâh se logra a través de la complacencia de los padres, y sobre esto trata nuestra Jutbah de hoy:

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “Adorad a Allâh sin asociar nada con Él y haced el bien a vuestros padres, así como a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos próximos, a los vecinos distantes, al compañero, al viajero y a los esclavos que poseáis. Es cierto que Allâh no ama a los engreídos y jactanciosos” (Sûrah An-Nisâ [4], âyah 36). En esta âyah, Allâh primero nos ordenó adorar solo a Él sin asociarle nada ni nadie; después de eso Allâh unió el honor y el respeto con los padres, enfatizando el rango que ellos tienen ante Allâh, especialmente cuando los padres llegan a la vejes, como Allâh explicó en Su Libro: “Tu Señor ha ordenado que sólo Lo adoréis a Él y que hagáis el bien con los padres. Y si a alguno de ellos, o a los dos juntos, les llega la vejez junto a ti, no les digas "uff" ni los rechaces, sino que háblales con buenas palabras.” (Sûrah Al Isrâ [17], âyah 23).

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu) dijo que existen tres versículos del Qurân que se refieren tres pares de acciones, en que la aceptación la primera acción depende del cumplimiento de la segunda. Estos versículos dicen: “Obedezcan a Allâh y obedezcan al Profeta” Entonces quien obedece a Allâh pero no obedece al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) su obediencia a Allâh no será aceptada; “Establezcan la oración y paguen el zakâh” Quien reza y no paga su zakâh, su oración no será aceptada; y “Sean agradecidos con Allâh y con sus padres”, pues quien no agradece a sus padres, su agradecimiento hacia Allâh no le será aceptado.

Miqdâd (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ciertamente Allâh nos ordenó el buen trato hacia los padres, el buen trato hacia las madres dos veces y el buen trato hacia los parientes más cercanos”.

Se presentó una persona ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y preguntó: “¡Oh Mensajero de Allâh! Entre la gente, ¿Quien tiene más derecho sobre mi?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Tu madre”, preguntó: “¿Después de ella, quién?” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Tu madre”, volvió a preguntar: “¿Después de ella, quién?” Volvió a responder el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Tu madre”, preguntó nuevamente: “¿Después de ella, quién?” Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Tu padre”.

Bujari y Muslim narran de Asmâ Bint Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) que dijo: “Vino a visitarme mi madre siendo ella una persona que no le gusta el Islam. Yo pregunté al Mensajero de Allâh: “¡Oh Rasûlullâh! Mi madre vino a visitarme, pero ella no quiere nada con el Islam ¿Cómo debo tratarla?”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Trátala con la mejor conducta”.

Ibn Maÿa y Al Baihaqî narraron de ‘Âishah (radiallâhu ‘anhu) que El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando entré en el Paraíso escuché a alguien recitando Qurân y pregunté a los ángeles: “¿Quién es el recitador?” Respondieron: “Hârithah Ibn Nu’man (radiallâhu ‘anhu)” y agregaron: “Así son las virtudes… Así son las virtudes…” Porque era una persona que trataba a su madre con la mejor conducta”.

Muslim narró que siempre que venía a Madinah algún grupo de Yemen, ‘Umar Ibn Al Jattab (radiallâhu ‘anhu) preguntaba: “¿Acaso Uwais Ibn ‘Amr está entre ustedes?” Hasta que después de un cierto tiempo llegó un grupo entre quienes se encontraba Uwais Ibn ‘Amr. ‘Umar le preguntó: “¿Tú eres Uwais Ibn ‘Amr?” Dijo que si. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Escuché al (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) diciendo: “Llegará a ustedes un grupo de personas de Yemen, entre ellos hay una persona que el mejor de los taba‘în. Su nombre es Uwais Ibn ‘Amr, él tiene lepra y es muy respetuoso con su madre. Si pide a Allâh, Él, Altísimo sea, inmediatamente responde su Du‘â. ¡Oh ‘Umar! Si puedes, pídele que haga Istigfâr por ti”. Pide Allâh Su perdón para mí” Uwais lo hizo y ‘Umar quedo tranquilo. Todo eso por el buen trato hacia su madre. Después ‘Umar le pregunto hacia donde dirigía, dijo que hacia Kufa, le pregunto: “Si quieres puedo dar aviso a alguien para que te cuide allá” Respondió: “Me gustaría más quedarme con los pobres”.

Baihaqî narró de Ibn ‘Abbâs (radialláhu ‘anhu) que una vez dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel hijo respetuoso que mira a sus padres con una mirada de misericordia, ciertamente Allâh registrará para él, por cada mirada, un Haÿÿ aceptado”. Los Sahabah (radiallâhu ‘anhum) que siempre fueron muy ansiosos por las recompensas de Allâh, preguntaron: “¡Oh Mensajero de Allâh! ¿Si uno mira a sus padres todos los días cien veces, Allâh igual va a darle la recompensa por cada mirada?” Respondió el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Allâh es Grande, Puro y Su recompensa no tiene límites”.

Fue narrado por Abû Daûd de Rabiat As-Sadi (radiallâhu ‘anhu) que dijo: “Estuvimos sentado con el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando se presentó un hombre de la Tribu de Bani Salamah, y preguntó: ¡Oh Mensajero de Allâh! Puedo ser respetuoso y tratar a mis padres con una buena conducta aunque ya están muertos?” Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Si. Has Du‘â para ellos, pide perdón a Allâh por ellos, cumple con sus asuntos y mantén buenas relaciones con sus parientes y se generoso con sus amigos” Agregó este hombre: “Que buen consejo me has dado Mensajero de Allâh” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Entonces practica lo que escuchaste”

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La consecuencia de todos los pecados será postergada hasta el Día del Qiyâmah, salvo la consecuencia de la desobediencia a los padres, que será recibida en este mundo”. Dijo también Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La complacencia de Allâh descansa en la complacencia de los padres; y la ira de Allâh depende de la ira de los padres”.

Fue narrado por Baihaqî de Anas (radiallâhu ‘anhu) que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si muere uno de los padres o los dos, mientras que el hombre no los respetaba y no los trataba de una manera adecuada, el siempre tendrá que pedir perdón a Allâh y siempre tendrá que hacer Du‘â para ellos, hasta que Allâh registre su nombre entre los respetuosos”.

Entre las personas piadosas había una persona que besaba los pies de su madre cada día, entonces sus compañeros le dijeron: “¿Acaso no es mucho que tu lo hagas todos los días?” Él respondió: “Yo siempre he querido estar entre los jardines del Paraíso y cuando escuche que “el Paraíso reposa a los pies de las madres”, me puse constante en esta acción”.

Hermano y hermanas, roguemos a Allâh para que nos de la capacidad de entender estas enseñanzas de ponerlas en práctica. Amín.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

 
Santiago - Mayo 2012
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